OCA GLACIACION

Ian Gibson

Ésta no iba a ser una entrevista más. Ian Gibson, el mayor experto mundial en Federico García Lorca, cuyo libro sobre este poeta levantó ampollas e hizo enrojecer a más de uno en las postrimerías del Franquismo, y que, actualmente, es un clásico de estudio obligado en todas las Universidades del mundo.
Sus últimas obras sobre Machado y Dalí, entre otros, han sido best sellers mundiales igualmente. Y es que este maestro de la literatura sabe combinar, a la perfección, una escritura ágil y amena con una gran rigurosidad y altura intelectual.
Nos recibió con afabilidad, un fuerte apretón de manos, mientras dedicaba sus obras a numerosos lectores que se le acercaban. Y posó, ya como insigne Picapedrero de Daroca, con nuestra revista para la posteridad.

Para destruir mitos, nos gustaría que nos aclarase ¿García Lorca fue realmente un hombre de izquierdas? ¿Con quién o con qué estaba comprometido?

Es un hombre de izquierdas sin duda alguna. Lo que pasa es que no es hombre de un partido. Yo no veo a Lorca como militante de un partido; le habría asustado la idea de ser un militante con carné, con obligaciones hacia el partido. El es un hombre muy de izquierdas que expresa esto en su obra. En los últimos momentos, antes de la guerra, recibió muchas presiones para entrar, sobre todo en el Partido Comunista y siempre resistió porque consideraba que necesitaba de total libertad para expresar lo que él quería en su obra. Pero era un hombre absolutamente comprometido, primero con la República y dentro de la República, con el Frente Popular. Hizo muchas declaraciones antifascistas, creó el Romance de la Guardia Civil que ofendió a ciertos sectores de la Benemérita… siempre manifestó su solidaridad con los perseguidos, con los pobres, con los marginados, con los que no tenían nada. Mencionó expresamente a los judíos, a los moriscos, a los negros. Lorca estaba siempre con la gente que sufría.

Fundamentalmente gracias a usted y a Eduardo Molina Fajardo, entre otros, sabemos que la detención y el posterior asesinato del poeta se debió a una orden del comandante Valdés, vinculado a la CEDA, con el visto bueno de Gonzalo Queipo de Llano y que  los protagonistas directos, Ruiz Alonso, García Alíx, Trescastro, Manuel Luna, Nestares, etc., también pertenecían a la CEDA. Lo detienen en casa de los Rosales, notorios falangistas granadinos. En el Gobierno Civil se produce un violento enfrentamiento entre unos y otros. ¿La detención y el asesinato de Lorca pudo verse influido por el enfrentamiento entre fascistas cedistas y falangistas?

Creo que en la muerte de Lorca, en su asesinato, concurrieron muchos factores. Algo de rivalidad había entre la Falange por un lado y los jóvenes de la CEDA por otro. En aquellos momentos nadie prevé una guerra civil de tres años y cuarenta años de dictadura de Franco, lo que hay es una lucha por el poder entre ellos. Creo que cuando aquellos energúmenos de la CEDA, de Acción Popular, se dan cuenta de que los Rosales que son la Falange, están cobijando a un rojo, ellos piensan que tienen su oportunidad, aunque si Lorca no se oculta lo habrían buscado de todas maneras, pero cuando se dan cuenta que está escondido en casa de unos falangistas, creen que pueden conseguir varias cosas al mismo tiempo: deshacerse de Lorca que, para ellos, es un rojo odioso enemigo de sus valores y, a la vez, hacer mucho daño a la Falange, en aquellos momentos.

¿Fueron los hermanos Rosales, especialmente Luis, represaliados?

Creo que Luis Rosales sufrió toda su vida las consecuencias de lo que ocurrió en su casa, en realidad en la casa de su padre. Me consta que sufrió hasta el final recordando lo que había pasado. No pudo salvar a Lorca pero no tuvo la culpa de nada. Después le atacaron y le dijeron de todo, entre otras que él había sido el responsable, cuando no lo fue, ¡ni muchísimo menos!

Una leyenda nos cuenta que José María Pemán, temiendo por la vida de Federico, pidió personalmente a Franco que interviniese a su favor y que cuando éste accedió ya era demasiado tarde ¿Hay algo de cierto en ella?

No creo que haya nada de cierto en eso. No me lo creo. No me lo creo en absoluto. Me parece un bulo más, porque ni Franco es Franco entonces y quien manda en Andalucía es Gonzalo Queipo de Llano y Franco no intervino para nada en lo que pasó con Lorca. ¡Yo no me lo creo! Además, Pemán, me parece un ser absolutamente repugnante que nunca reconoció su parte de culpa en todo lo que pasó, ni él, ni muchos como él. Las ideas de Pemán, digo las ideas, eran fascistas y asesinas, que no venga a mí diciendo que pidió clemencia a Franco. Franco no era Franco entonces. Era uno de los generales. Estábamos en el primer mes de la guerra.

Ian Gibson firmando
Sabemos que Federico está enterrado en una fosa común,  en Viznar, cerca de la “Fuente de las Lágrimas” (Aynadamar), junto al maestro Dióscoro Galindo y a dos banderilleros de la CNT, Francisco Galadí y Juan Arcoyas. Los familiares de estos últimos, desean exhumar los restos e identificarlos. Los del poeta no están de acuerdo. Usted si. Incluso ha dicho: “Lorca no pertenece a la familia, pertenece a la humanidad”. ¿Qué conocimientos cree que aportaría la exhumación?

Yo, personalmente, abogo por la exhumación de Lorca. Hablo de mí. Su familia lo ve de otra manera. ¿Qué encontraríamos? Primero no tenemos la seguridad de que esté allí. A mí, el enterrador me dijo: “estoy convencido de que los enterré aquí (señalando un lugar)”. Estaba convencido. Era el año 1967, cuando estaba prohibido ir allí. El hombre temblaba pero tuvo la valentía de ir conmigo y de buscar el sitio. Yo creo que está allí pero no tenemos la prueba contundente, pero hoy podríamos tenerla porque existe la tecnología para escanear. Incluso sin remover la tierra se podría saber si hay restos humanos y, luego, si se abriese podríamos encontrar indicios, como estamos viendo en las fosas comunes que se están abriendo en todo el país. Podría haber un papel, una hebilla, parte de un zapato… que ayudara a reconocerlo. Incluso podríamos saber cómo mataron a Lorca. Yo estoy convencido de que lo torturaron. Lo que le pasó no fue un fusilamiento, digamos, convencional contra el paredón de un cementerio ¡no fue eso!, fueron una escuadra de asesinos que mataban por el gusto de matar. Creo que lo machacaron antes de matarlo o rematarlo.

El odio que provoca FGL por su homosexualidad entre sus delatores y asesinos es terrible, profundo, biológico: “le di dos tiros en el culo por maricón y rojo” afirma José Luis Trescastros; Ruiz Alonso, cuando se entera de que es tachado de invertido sexual por Jean Luis Schonberg, responde como un machista brutal, etc. ¿Hasta que punto esta gente no escondía un lado oscuro preconsciente que odiaban y dudaban de su propia virilidad?

Yo no diría tanto en el caso de Ruiz Alonso, no creo que tuviera nada de homosexual disfrazado ¡ni mucho menos! Lo que me llamó la atención es que me hablaba, mientras yo le grababa subrepticiamente todo lo que decía, que era católico, creyente, que iba a decir toda la verdad como si estuviera delante de Dios… Pero cuando yo le cité que había dicho el francés (Luis Schonberg) que la muerte de Lorca tenía que ver con una riña de homosexuales y que él era uno de ellos, se puso como una fiera. Este personaje tan católico, Ramón Ruiz Alonso, ex diputado de la CEDA, me dijo casi textualmente: que ese señor me mande a su mujer y a sus hijas y verá si yo soy maricón. Esa no es una manera de hablar de un caballero católico. Así eran ellos. Y ese que le mató y dijo que le había metido a Lorca dos balas en el culo por maricón, tiene nombre y apellidos, José Luis Trescastros, terrateniente muy conocido en Granada, miembro de Acción Popular que iba jactándose de haberlo hecho. Esto no lo sabemos por un solo testigo, hablamos de cuatro o cinco independientemente. Se jactaba de matar, de haber matado a un bicho asqueroso como Lorca, de haber participado en la muerte de un enemigo de la España de la cruzada… luego cambió, obviamente. Yo creo que fué eso.

Podríamos concluir, esta parte de la entrevista, con unos conocidos versos de Lorca:

Si muero,
dejad el balcón abierto.
El niño come naranjas.
Desde mi balcón lo veo.
El segador siega el trigo.
Desde mi balcón lo siento.
¡Si muero,
dejad el balcón abierto!

¿Figuradamente, que vería y sentiría, hoy, Federico, desde su balcón abierto?

Primero decir que estos versos son de una gran belleza, que producen una gran emoción y ¡me emocionan! No me lo esperaba… (pausa). No sabía lo que ibas a preguntar. Oír estos versos me conmueve. Lorca te llega hondo. ¿Qué vería desde su balcón?, primero vería la destrucción de Granada. Conozco muy bien el balcón que menciona, casi protagonista de este pequeño poema. Él, desde aquel balcón era donde trabajaba, en la Huerta de San Vicente, en las afueras de Granada. Hoy no está en las afueras de Granada, ni muchísimo menos. La huerta está rodeada de horrores, de una calle de cinco kilómetros, de bloques de pisos, todos los pueblos han crecido, hay muchísimo ruido porque pasa, al lado del balcón una autopista, la autopista de la costa, y es un estruendo diurno y nocturno y ¡Es un horror! (Cuando) llego allí casi me saltan las lágrimas, de modo que esto es lo que vería. No vería la Alhambra porque han tapado toda la vista. Han tapado toda la relación de Granada con su vida. Lloraría amargamente la destrucción de Granada.

Represaliados no, porque claro siguió el régimen y ninguno de los Rosales fue represaliado, ¿represaliados por quién? Era la dictadura. Ellos ganaron la guerra, eran falangistas y su bando ganó la guerra de modo que no hubo nunca represalias de ningún tipo. Pero creo que quién más sufrió de los cinco hermanos, si se puede medir este tipo de sufrimiento, fue Luis, poeta y amigo de Federico que tuvo que sobrellevar sobre sus espaldas todo el dolor de lo que había pasado: el poeta español más grande del siglo que lo sacan de su casa y lo matan. Tal vez Luis pensaba que hubiera tenido que morir aquella noche en el Gobierno Civil él también y no tener que seguir con este trauma toda su vida… tal vez pensó esto.

La disposición de los restos en la fosa nos diría mucho también acerca de cómo fueron sus últimos momentos. No creo que sea morbosidad por mi parte. Estamos hablando de uno de los grandes genios españoles de todos los tiempos y queremos saber exactamente que ocurrió. Si podemos saber más acerca de sus últimas horas, de sus últimos momentos sería deseable que se buscase pero no todos quieren hacerlo. Con Lorca están enterrados el maestro Dióscoro Galindo y dos toreros de los que sabemos sus nombres y sus familias quieren exhumarlos de forma que, supongo, este asunto tendrá que ir al juez para resolverse.

Luego, tal vez, reflexionaría sobre las libertades que hoy existen y que no existían cuando llegó la república. Fueron muy difíciles los cinco años de la república. Lucharon por una España libre. Se podría decir que (Lorca) murió luchando por una España libre. Desde su balcón, cerrando los ojos para no ver lo que han hecho de Granada, meditaría que valió la pena porque hoy España tiene más libertad y yo (el poeta) también he contribuido a esa libertad.

¿Admiraba de pequeño…?

Creo que fue el poeta inglés Lord Byron quien dijo que “yo soy lo que admiro”. Siempre he querido ser escritor y ser un hombre libre, salir de mi rincón y conocer mundo, eso es lo que admiraba, ser un poco aventurero, un poco bucanero. No lo he conseguido exactamente pero, por lo menos, salí e hice algo.

Yerma, Bernarda Alba, Bodas de Sangre… es la carta de presentación de Andalucía en los escenarios del mundo. ¿Le hace con ello Lorca un favor a Andalucía? ¿Le hubieran designado delegado de turismo?

¡Ja, ja, ja! Van distintas preguntas en una. A él no le habría gustado ser delegado de turismo promocionando jamones por ahí. Él mismo, sin promocionar nada, era el mejor mensajero que Andalucía podía enviar al mundo, además ahí está su obra. Muchísima gente llega a España gracias a la obra lorquiana, vienen aquí específicamente para conocer algunos de los escenarios que inmortalizó en su obra. Estas preguntas son muy difíciles, no sé… no te puedo decir exactamente como sería Lorca hoy pero, desde luego, ha sido el mejor embajador andaluz de todos los tiempos.

¿Dónde hay más verdad, en la historia o en los cuentos?

Según la definición de la verdad, hay verdad en la historia y también mentira en los cuentos, de modo que yo diría que depende en cada caso del cuento y de la historia.

¿Por qué hablando de la guerra civil española nunca se alude a la tercera España, la que sufrió a la primera y a la segunda España?

Bueno, sí se habla. Hay varios libros precisamente sobre este tema que es muy bueno recordar. No era todo los dos bandos en guerra, ha habido una tercera España que sufrió los embates de ambas partes. Una España tranquila que no pudo ser, pero que, tal vez, veremos ahora aflorar.

¿Autores de hoy en España que le gusten?

Bueno, yo leo poco y es vergonzoso; leo poco a los actuales porque, por la noche, tengo los ojos muy cansados por mi trabajo con la pantalla (del ordenador). Pero leo lo que puedo tanto de literatura inglesa como española. De los actuales a quien leo, sobre todo, es a Antonio Muñoz Molina. Creo que tiene una gran imaginación y un gran talento literario.

Ian Gibson en DarocaOtro gran maestro de la novela histórica y amigo nuestro, José Luis Corral, ha hablado de la enorme pérdida histórica que supuso para España la abominación de la cultura árabe y, posteriormente, de la francesa, cuando eran pueblos más avanzados que el nuestro en su época.

Estoy de acuerdo. Este país tiene un potencial inmenso por su enorme potencial humano y cultural, por su posición entre Europa y África y por toda la historia soterrada de la inmensa relación entre las tres culturas y por otros múltiples factores. Yo diría de toda la península, que en mis sueños, sería la gran República Federal Ibérica. ¡Supongo que es una quimera mía! A mí me interesa toda la península: Portugal, Cataluña, el norte, el sur, … este país tiene una gran riqueza en todos los sentidos. Es una pena que se haya perdido tanto tiempo en guerras civiles y todas esas tonterías y horrores, cuando podríamos tener una cultura multilingüe y casi multirracial. Esto lo veremos cada vez más Para mí la gran misión de este país, utilizando el término de Ortega y Gasset sería formar parte de la cultura del entendimiento.

Defínanos en una sola palabra a Lorca y a Dalí.

En una sola palabra es imposible definir a Lorca. Pero hay unos versos donde define a un cantaor de flamenco, llamado Juan Breda y dicen: “era la misma pena, cantando detrás de una sonrisa”. Para mí esta es la definición. Era la misma pena, ¡pero ojo!, cantando detrás de una sonrisa. Porque tiene una pena profundísima que se nota en toda su obra, pero que luego canta y convierte en literatura para decirnos algo a nosotros. Para mí sería esto.
Respecto a Dalí, tampoco puedo improvisar una sola palabra. Lorca lo llamó payaso, aunque Dalí no era un payaso. El Dalí posterior si. Pero es una palabra útil, a tener en cuenta hablando de él.

Por cierto, y el título de su libro sobre él “La vida desaforada de Salvador Dalí”, ¿a quién se le ocurrió?

Era un problema porque el título era demasiado sutil y tuvimos que deshacer varias tentativas y desembocamos en el adjetivo desaforado… la vida desaforada, que no está mal, pero no es lo que yo dije.

¿Cúal será el título del libro que está escribiendo actualmente sobre Buñuel?

¿Quieres un título del libro? Bueno, hay miles. Uno que se me ocurre es “Una vida de película” pero no lo voy a poner. Habrá que buscar otra cosa. Lo que sí he dicho alguna vez es que la primera palabra de mi libro ¿sabes cuál va a ser?, Aragón. De alguna manera voy a poner esta palabra, Aragón. ¿Cómo? Probablemente seguida de dos puntos o algo así… para que impacte al principio, porque Buñuel siempre fue por el mundo diciendo que era aragonés. Por eso quiero que figure al principio.

Gracias por lo que nos toca.

Mando un saludo a nuestros amigos del C.P. de Daroca, a los que espero conocer en persona.

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